TEXTOS FOLCLÓRICOS. SELECCIÓN Y ADAPTACIÓN
Comenzaremos el artículo describiendo brevemente el
folclore y tratando algunos de sus puntos más controvertidos, como por ejemplo,
su supuesto machismo (uno de los apartados que más me han llamado la atención
del tema, nunca me había planteado un cuento o una canción popular desde ese
punto de vista) Haremos un repaso después de los tipos de textos folclóricos, y
de cómo todos deberían incluirse y usarse en el aula. Finalmente, aclararemos
algunos aspectos básicos sobre su uso y adaptación para el aula.
DEFINICIÓN
DE FOLCLORE. CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES
El folclore hace referencia a todas las
tradiciones de un pueblo. Es estudiado por diferentes ciencias y disciplinas,
aunque, evidentemente, nosotros nos centraremos en los aspectos relacionados
con la asignatura (canciones, leyendas, romances, fábulas…)
Los
textos folclóricos, no tienen autor y no se conoce su origen. El primer punto es el que diferencia un texto
folclórico de un cuento literario. En cuanto al segundo, esa característica
refleja el peculiar tipo de transmisión del folclore: Vertical (lógico) pero
sobre todo horizontal, lo que nos hace encontrarnos versiones (incluso
contemporáneas) muy diferentes del mismo relato, la misma fábula, la misma
poesía… En el tema se hace referencia a la marcada diferencia entre la
“Caperucita roja de Perrault” (cuento destinado a advertir a los jóvenes de los
peligros del bosque, entre otras cosas) y la de los hermanos Grimm. Pero es que
actualmente, podemos encontrar muchísimas más versiones. El siguiente artículo,
me ha encantado (las mil versiones de Caperucita roja):
Las
diferentes versiones de un mismo texto en función de la zona en la que se
cuenten, son el fiel reflejo de los diferentes momentos y situaciones que puede
vivir un pueblo. Al fin y al cabo, el folclore es el encargado de plasmar tanto
la realidad social como los deseos y anhelos de un pueblo.
Los
textos folclóricos además, tienen solamente carácter lúdico. Exceptuando las
fábulas, no encontramos moralejas ni cargas moralizantes. Son además, de
carácter oral, y deberemos respetar esa oralidad en el aula (pero eso lo
trataremos más adelante)
Como
curiosidad final, solo resaltar que, en sus inicios, los textos folclóricos se
escribían para adultos (justo al contrario de lo que ocurre actualmente).
EL
SUPUESTO MACHISMO DE LOS CUENTOS FOLCLÓRICOS
Parece ser que siempre ha subyacido un
debate sobre el supuesto machismo predominante en los cuentos folclóricos. En
ese sentido, encontramos opiniones que corroboran ese machismo:
y
buscando por Internet un poco más,
incluso intentos por vetarlos en las aulas:
Pero,
antes de dejarnos llevar por el feminismo más radical, pensemos en el origen de
todos estos cuentos. Hemos dicho anteriormente, que el folclore reflejaba los
miedos, los anhelos y los deseos más profundos y arraigados en el pueblo. Por
lo tanto, no analicemos las historias desde un punto de vista actual, pues
caeremos en el reduccionismo histórico. En los relatos que nos atañen,
encontramos plebeyos casados con nobles, mujeres que toman las riendas de su
vida para cambiar su clase social, su modo de vida. Para muestra, un botón:
Cenicienta, uno de los más criticados: ¿Acaso no nos habla de una joven plebeya
que enamora un príncipe y consigue que este la busque por todo el reino con un
zapato (objeto fetiche, por otro lado)?
No
creo e el machismo de los cuentos clásicos, todo dependerá de lo críticos que
seamos capaces de hacer a nuestros alumnos, o del prisma desde el que les
presentemos estos cuentos.
TIPOS
DE TEXTOS FOLCLÓRICOS
Como era de esperar, encontramos tres
tipos de texto, el teatro, la poesía y la prosa. Nos detendremos brevemente en
cada uno de ellos
TEATRO
lo largo de la historia, encontramos mucho más
teatro folclórico infantil del que imaginamos, teniendo sobre todo en cuenta
que, en el artículo del tema 1 destacábamos que su presencia en la literatura
infantil era prácticamente nula. El teatro nació con vocación educativa, pues
en épocas de con porcentajes de analfabetismo elevados, era una de las maneras
de trasmitir conocimientos de forma amena.
Los
títeres han acompañado al hombre desde hace miles de años, pues ya en
excavaciones del antiguo Egipto se han
encontrado marionetas. En España, las primeras referencias datan del siglo XII.
Las dos referencias y una historia mucho más desarrollada aparecen en el
siguiente enlace
La
representación mas popular de un teatro de títeres, en todas las culturas y del
que aún hoy mantenemos representaciones (me encanta ver disfrutar a los niños
en la representación que todos los veranos veo en la plaza de mi pueblo), es el
llamado teatro de títeres de cachiporra. Los personajes representan siempre los
polos opuestos: El héroe (la bondad), requiere la ayuda del público, que debe
avisarle cuando aparezca el villano (que representa, evidentemente, la maldad).
El primero siempre vence, y castiga al malvado con una enorme cachiporra.
Por
último, nos gustaría dejar claro que el uso de los títeres en el aula está
completamente olvidado, y, además de conseguir no perder parte de nuestro
folclore, podemos considerarlo un recurso muy positivo con los alumnos. Pero no
nos quedemos en intentar que vean una obra, sino involucrarlos en ella, intentar que la
representen, que construyan las marionetas (en el caso de los mayores), que
preparen un guión…
Podemos
conseguir una mayor motivación, y derivada de esta motivación, una mejora del
aprendizaje en todos sus aspectos.
He
encontrado algunas aplicaciones al aula ya desarrolladas muy interesantes:
-Un
colegio peruano que usa el teatro de títeres para mejorar la expresión oral de
sus alumnos:
-Cursos
que se imparten a futuros docentes en la universidad de Chile para incluir el
teatro de títeres dentro de su metodología de aprendizaje. Aquí, además de
pegar el enlace, cito textualmente una frase de Tania Báez, la creadora de
dichos cursos:
“Nadie puede negar que el juego ha sido y seguirá siendo la forma
de aprendizaje por supremacía. No existe otra forma de aprender más difundida y
masiva, que además de movilizar los aspectos cognitivos del sujeto, lo tornan
diestro en distintas competencias”,
POESÍA
Otro importante “arma” de educación que
debemos mantener, preservar y cuidar. Generalmente la poesía se presenta en
forma de canción coreografiada. Introducen al niño en el ritmo, en la
coordinación motriz, mejoran su vocabulario, le divierten. El niño nace
escuchando nanas de la madre, imprescindibles en la formación de los procesos
verbales (Vygotsky).
La
poesía infantil refleja una de las características del folclore que citamos
anteriormente: Su trasmisión horizontal. Ahora que he sido padre, puedo
observar como las nanas, o las canciones que empezamos a enseñarle a Adrián(así
se llama mi hijo), varían ampliamente de mi suegra a mi madre, o incluso de las
dos a las versiones que aparecen en los famosos “cantajuegos”. Precisamente,
observando las reacciones de Adrián al ver algunos de estos cantajuegos (y con solo 8 meses) me hacen pensar que
realmente debemos utilizar estos recursos en el aula. Adrián se alegra, se
concentra como con ninguna otra cosa, y poco a poco intenta repetir los
movimientos que le vamos explicando. Otra vez lo mismo: Debemos conseguir que
se diviertan aprendiendo.
Antes de cerrar este apartado, el tema
resalta que la poesía folclórica infantil tiene una característica que le
convierte en muy atractiva: Su absurdo argumental, motivado seguramente por la
búsqueda del ritmo, la simplificación para los niños o la citada trasmisión a
lo largo de los años. No puedo evitar sonreir al recordar algunos pasajes de
ciertas nanas (para dormir a un elefante/hace falta un chupete gigante/si se
despierta por la noche/sacarlo a pasear en coche/ si se despierta de madrugada/
acomodarle muy bien la almohada…)
Y
acabo dejando un enlace a una de las canciones infantiles que, seguramente
conozcáis todos y de la que espero que alguien se atreva a explicarme la letra:
PROSA
Probablemente el género que mejor
conozcamos o creamos conocer todos. Al fin y al cabo, ¿Quién no conoce e algún
cuento popular? ¿A alguien no le han contado alguna vez “Caperucita roja” ?
Nos
centraremos en el tipo de relato en prosa más utilizado y que mejor podremos
utilizar, el cuento maravilloso. De hecho, si intentásemos realizar una
clasificación, nos encontraríamos otros tres tipos de relatos, que mantendrían
sólo sutiles diferencias con el cuento:
-El
mito: Más explicativo y más centrado en hechos sobrenaturales
-La
leyenda: Que mantiene o parte de alguna realidad histórica
-La
fábula: Que contiene una moraleja explícita.
Pero,
como hemos dicho, centrémonos en el cuento maravilloso: Este tipo de relatos
parece al abrigo de rituales o de hechos religiosos, y en muchos casos están
ligados a las estrellas. Las emigraciones fueron el paso siguiente para el
comienzo de su su trasmisión.
Vladimir
Propp (folclorista ruso autor de “Morfología del cuento”) defendíaquer todos
los cuentos populares tenían la misma estructura: Fechoría inicial
(planteamiento), acciones del héroe (nudo) y desenlace feliz. Si van a usarse
con niños, los cuentos deben tener esa estructura organizada cronológicamente.
Propp
también argumentaba que todos los cuentos podían analizarse atendiendo a tres
aspectos: Los papeles (héroe, princesa, villano…), las acciones (que generan la
estructura mencionada) y las funciones (en las que es capaz de enumerar hasta
31, no siendo obligatorio que aparezcan todas ellas)
Dentro
de los papeles, es obligatorio mencionar que casi todos los personajes aparecen
muy estereotipados, mantienen unos arquetipos completamente rígidos.
En
el siguiente enlace se realiza un resumen breve y ameno de estos arquetipos:
Debemos
hacer referencia también, a los motivos principales de los cuentos
maravillosos. Su temática, el fin último de la historia, los elementos que
persisten en todas las tradiciones y que dan sentido a innumerables relatos son
los citados motivos: Tesoros ocultos, fugas y persecuciones, búsquedas, viajes,
el reino de los muertos, la búsqueda del amor, el huérfano maltratado…
Seguramente se os han ido ocurriendo títulos de cuentos con solo mencionar los
motivos.
Y
cerramos este apartado con el punto que más me gusta de todos: La magia que
subyace en los cuentos maravillosos, y que nosotros podemos mantener e incluso
aumentar, o dejar que se pierda y languidezca. Los cuentos se contaban al calor
de la lumbre, al atardecer, preservando formulas de entrada y salida (Érase una vez…, colorín colorado…).
Preservar esas fórmulas, narrar los cuentos con la luz tenue, intentar mantener
los rituales necesarios para que nuestros alumnos sigan sintiendo esa magia es
función única y exclusiva nuestra.
Cierro
el apartado dejando un enlace a una web que, además de recopilar algunos
cuentos clásicos, contiene actividades
sobre esos cuentos (crucigramas, sopas de letras…)
USO
Y ADATACIÓN DE TEXTOS FOLCLÓRICOS EN EL AULA.
A lo largo del artículo, han quedado
claros algunos de los beneficios del uso del folclore en el aula. El desarrollo
de la imaginación, el conseguir un aprendizaje lúdico e interactivo, la mejora
de la expresión oral, del vocabulario… Nos toca ejercer de adaptadores y puede
que recopiladores. Nos toca ejercer de Perrault, de los hermanos Grimm, de Hans
Christian Andersen, o de Fermin Caballero y Saturnino Calleja (recopilador
español que dio sentido a la expresión “Tienes más cuento que Calleja”) Pero,
¿Qué puntos deberemos tener en cuenta a la hora de realizar esta selección y
adaptación? Enumeremos:
-Respetar
la oralidad. Para el trabajo escrito tenemos autores y textos mucho más
modernos
-No
censurar. Simplemente, adapta lo imprescindible para eliminar aspectos
morbosos relacionados con los personajes femeninos.
-No
reducir: Repite la narración tantas veces como te lo pidan, y remarca los
aspectos fundamentales. Evidentemente, para determinadas edades deberás simplificar el texto, pero que sea lo imprescindible.
-Respetar
el esquema básico del cuento maravilloso: El simbolismo del paso de la
infancia a la edad adulta.
-Respetar
los roles y los motivos principales. Si no, no estarás adaptando, estarás
creando un nuevo cuento
Espero que después de este artículo,
contemos con un nuevo recurso para nuestra futura docencia. Un arma más para
conseguir la famosa educación centrada en el aprendizaje. Un arma más para
conseguir que los alumnos aprendan divirtiéndose y manteniendo muy altos sus
niveles de motivación.
Buen artículo aunque tiene un error que debes corregir y alguna cuestión que debes añadir.
ResponderEliminarEl error es el siguiente: justo antes de escribir sobre el supuesto machismo de los cuentos folclóricos, dices "los textos folclóricos se escribían para adultos". ¡Error que contradice toda la base del tema! Los textos folclóricos no se escribían, se creaban oralmente y se recreaban cada vez que se narraban. Hasta bastante tiempo después no se pusieron por escrito con uno u otro objetivo, pero lo que hay que tener muy muy claro, es que los textos folclóricos no se "escribieron".
Echo en falta una reflexión un poco más profunda sobre el uso del folclore en el aula, el papel del profesor a la hora de poner en contacto al niño con una realidad cultural enorme y nacida del deseo popular de crear y escuchar literatura. Además de lo que incluyes, el maestro tiene el deber implícito de mantener viva esa tradición ancestral de la transmisión oral sin la que se perderán muchos cuentos (los que no han recibido la atención de los editores o de los productores cinematográficos) pero, sobre todo, muchos poemas tradicionales que, acompañados de música o de juegos han iluminado la infancia de generaciones y generaciones de niños. Los niños de ahora no juegan al corro, a la comba o a la goma y, por muy divertidas, e incluso didácticos, que sean los juegos para las consolas, no deja de ser una pena que estas manifestaciones literarias, algunas de las cuales cuentan con siglos de antigüedad, se pierdan.
Recuerda las webs prácticas recomendadas para cada bloque
La metedura de pata de "se escribían" es importante si....
ResponderEliminar