sábado, 18 de enero de 2014

CREACIONES LITERARIAS
   
CREACIÓN LITERARIA PROSA.
     Espero que el siguiente cuento, una nueva versión de Caperucita, además de entretener y divertir a los niños, les pueda hacer recapacitar sobre la importancia de conocer todas las versiones de un mismo suceso. Deben aprender a ponerse en el papel del otro, y a analizar desde diferentes perspectivas. La idea sería leerlo en segundo cilo, dependiendo como siempre del nivel y la evolución del grupo.

       Érase que se era un lobo de brillante pelo y enhiesta cola. El lobo vivía en el bosque más maravilloso que os podéis imaginar; las plantas más verdes, las flores más coloridas y los frutos más sabrosos se encontraban por doquier. El bosque resplandecía con los rayos del sol y brillaba serenamente con los de la luna. El lobo era el jardinero del bosque, y se ocupaba de plantar, regar, podar, rastrillar y limpiar cada árbol, planta, flor y rincón del singular paraje. Tal era su amor por la naturaleza que  no podía evitar derramar alguna lágrima cada vez que una flor se marchitaba, que una planta amarilleaba o que un riachuelo se secaba.
    La primavera que nos ocupa, el lobo estaba especialmente preocupado: una niña salvaje, de siniestra caperuza roja, parecía empeñada en mancillar la lozanía de su amado bosque. La niña pisoteaba las flores siempre que podía, arrancaba ramas, y últimamente había cogido la fea costumbre de grabar nombres en la corteza de los árboles.
    Cierto día, el lobo vio a la muchacha de la caperuza caminando, mientras portaba una cesta de mimbre. Pensó en hablar con ella, y, resuelto aunque algo temeroso, se acercó:
- Buenas tardes “Caperucita” – comenzó, utilizando un término cariñosos para relajar la conversación- ¿a dónde vas?
- Voy a ve a mi abuelita - respondió - y a jugar un rato por el bosque - añadió.
- Precisamente de esto quería hablarte - el lobo no sabía muy bien cómo explicarle el espinoso asunto - verás - titubeó - está muy bien que juegues por el bosque pero quizá podrías tener un poco más de respeto por él -
- No sé a qué te refieres con eso del respeto – respondió tajante Caperucita – pero tengo prisa por llegar a casa de mi abuela.
- Me refiero – el lobo no se daba por vencido – a que puedes jugar sin romper flores, que al fin y al cabo son seres vivos; me refiero, a que puedes correr sin romper ramas de los árboles, que también son seres vivos; me refiero a que puedes sentarte y observar la belleza de este sitio sin gravar tu nombre en la corteza de los árboles, que ellos la necesitan para vivir – el peludo mamífero parecía claramente indignado.
- Pues verás - respondió Caperucita indolente - no me creo que las flores o los árboles sean seres vivos, cuando los pisoteo o arranco, no protestan - su argumento parecía irrefutable - y además, ya te lo he dicho, tengo prisa - y dejando al lobo con la respuesta en la punta de la lengua, comenzó a trotar alegremente hacia casa de la abuela.
- No puedo creer que no entienda las cosas tan terribles que está haciendo - pensaba el lobo - pero, ¡un momento!, ha dicho que iba a ver a su abuela, ¿y si me adelanto, hablo con ella y entre los dos intentamos convencerla?
Dicho y hecho, el lobo salió corriendo, tomando atajos que, de tanto cuidar el bosque, solo el conocía. Llegó a casa de la abuela, pero, sorprendido, encontró una  nota en la puerta:
    He tenido que acudir a visitar a mi hermana enferma. Volveré dentro de dos días.
- Mi gozo en un pozo - se apesadumbro el lobo - aunque quizá existan otras opciones.

El animal rodeo la casa, encontró una ventana semiabierta y se coló dentro. Una vez en el salón, pasó al dormitorio de la abuela, donde encontró la ropa de cama de la anciana. Se colocó un viejo camisón y un gorro de dormir, quitó el cerrojo a la puerta, retiró la nota y se metió en la cama. No habían pasado ni cinco minutos cuando llamaron.
- ¿Si? - gritó el lobo poniendo voz de falsete, mucho más aguda.
- ¡Abuela! Soy tu nieta.
- Pasa hija, pasa, estoy en la cama, un poco resfriada.
Como ya habréis podido imaginar, el lobo pretendía suplantar a ala abuela, para volverle a hablar de su mal comportamiento en el bosque, pensando que quizá a un familiar tan querido, Caperucita si haría caso. Caperucita entró en la habitación, y extrañada por la inusual imagen de su abuela preguntó:
- ¿Qué te pasa, abuelita?
- Tengo un resfriado terrible - el lobo seguía modulando la voz.
- Pues yo te noto muy rara, ¡qué ojos más grandes tienes!
- Pues son para verte mejor - el lobo no sabía cómo salir del embrollo en el que se estaba metiendo.
- ¡Y qué orejas tan grandes tienes!
- ¡Son para oírte mejor! - la absurda conversación proseguía.
- ¡Y qué boca tan grande tienes!
- Para poder hablar contigo de muchas cosas Caperucita.
La niña, que desde el principio había sospechado que no se trataba de su abuela, sino del lobo, decidió buscar alguna excusa para salir de la casa, pues pensaba que quizá el fiero animal pretendía comérsela.
- Abuelita, me he dejado fuera la cesta con un regalo para ti - argumento para poder escapar.
- Pero si tienes ahí la cesta - respondió el lobo sorprendido.
Pero era demasiado tarde, Caperucita corría fuera de la casa, gritando a pleno pulmón.
- ¡Socorro!, ¡socorro! - ¡un lobo quiere comerme, un lobo quiere comerme!
Los llamamientos fueron escuchados por un cazador, qué, presto y decidido, entró en casa de la abuelita.
- ¡Pum! ¡pum!
Dos disparos resonaron en el bosque. El cazador asomó la cabeza y comentó:
- Ese lobo ya no hará daño a nadie.
- Pues menos mal - dijo Caperucita - yo voy a jugar un rato más por el bosque.
Y Caperucita pisoteó unas flores, mientras buscaba en su cesta un pequeño punzón para grabar unas palabras en el árbol más cercano…
 




CREACIÓN LITERARIA VERSO

    Indagando un poco más sobre la técnica de creación “Limerick”, y a pesar del consejo de los apuntes de no timar, en la mayoría de las webs encontramos referencias a la técnica de este tipo:
“El "limerick" es un poema humorístico inglés con una estructura muy bien definida: Son cinco versos con rima (AABBA), qeu ya se usaba en el s. XVIII y del que hay ejemplos en todas las literaturas.
Es una técnica que propone Gianni Rodari. Se trata de un género organizado y codificado del sinsentido. Son unos versos que siempre mantienen la misma estructura:
•    Primer verso: Define al protagonista.
•    Segundo verso: Indica sus características.
•    Tercer y cuarto versos: Se realiza un predicado.
•    Quinto verso: Epíteto final extravagante.”
(http://bibliotecasjb.blogspot.com.es/2011/04/tecnicas-creativas-10-cosntruir-un.html)

Intentamos una creación de este estilo:
                       Era una garrapata
                 Tan grande como una vaca
Chupar la sangre pretendía, a una vaca de verdad
                Que agitó la cola sin maldad
                La vaca mató a la garrapata



CREACIÓN TEATRAL
    Voy a intentar  adaptar para una representación muy breve la obra que anteriormente he escrito en prosa. Necesitaremos un narrador, un lobo, un cazador y una caperucita. Intentaremos que la adaptación sea lo más fidedigna posible al original.
Creo que pequeños cuentos adaptados de esta manera, podrían servir para que, en pequeños grupos, fueran presentando sus obras al resto de la clase.
Poco a poco, actividades de este tipo deberían aparecer en la escuela de hoy en día.

Decorado1: Bosque frondoso, aparece el lobo regando unas plantas, podando otras (en sus quehaceres de jardinero)
NARRADOR: Érase que se era un lobo de brillante pelo y enhiesta cola. El lobo vivía en el bosque más maravilloso que os podéis imaginar; las plantas más verdes, las flores más coloridas y los frutos más sabrosos se encontraban por doquier. El bosque resplandecía con los rayos del sol y brillaba serenamente con los de la luna (si disponemos de iluminación, subimos la luz amarilla con el primer comentario, y bajamos con el segundo, dejando solo algunas partes iluminadas).
NARRADOR:  El lobo era el jardinero del bosque, y se ocupaba de plantar, regar, podar, rastrillar y limpiar cada árbol, planta, flor y rincón del singular paraje. Tal era su amor por la naturaleza que  no podía evitar derramar alguna lágrima cada vez que una flor se marchitaba, que una planta amarilleaba o que un riachuelo se secaba.

El lobo aparece derramando unas lágrimas al lado de unas flores arrancadas.
LOBO (mirando al tendido):  Hay una niña salvaje, de siniestra caperuza roja, que parece empeñada en mancillar la lozanía de mi amado bosque. La niña pisotea las flores siempre que puede, arranca ramas, y últimamente ha cogido la fea costumbre de grabar nombres en la corteza de los árboles.

El lobo se marcha, con las flores en las manos, cabizbajo. Se sienta en un extremo del bosque, sobre una roca.
Aparece caperucita trotando alegremente.

NARRADOR: Cierto día, el lobo vio a la muchacha de la caperuza caminando, mientras portaba una cesta de mimbre. Pensó en hablar con ella, y, resuelto aunque algo temeroso, se acercó.
LOBO: Buenas tardes Caperucita, ¿a donde vas?
CAPERUCITA: Voy a ver a mi abuelita y a jugar un rato por el bosque
LOBO: Precisamente de esto quería hablarte (titubeos)  está muy bien que juegues por el bosque pero quizá podrías tener un poco más de respeto por él
CAPERUCITA: No sé a qué te refieres con eso del respeto (tajante)  pero tengo prisa por llegar a casa de mi abuela.
LOBO: Me refiero (el lobo sube ligeramente el tono de voz, parece más indignado) a que puedes jugar sin romper flores, que al fin y al cabo son seres vivos; me refiero, a que puedes correr sin romper ramas de los árboles, que también son seres vivos; me refiero a que puedes sentarte y observar la belleza de este sitio sin grabar tu nombre en la corteza de los árboles, que ellos la necesitan para vivir
CAPERUCITA: (Empieza a mostrarse mucho más indolente, altiva): Pues verás, no me creo que las flores o los árboles sean seres vivos, cuando los pisoteo o arranco, no protestan, y además, ya te lo he dicho, tengo prisa.

Caperucita sale corriendo y desaparece de la escena

LOBO:  (Mirando al tendido y reflexionando solo) No puedo creer que no entienda las cosas tan terribles que está haciendo… pero, ¡un momento!, ha dicho que iba a ver a su abuela, ¿y si me adelanto, hablo con ella y entre los dos intentamos convencerla?

El lobo sale corriendo y también desaparece de la escena.

NARRADOR: El lobo corrió y corrió, tomando atajos que, de tanto cuidar el bosque, solo el conocía. Consiguió llegar mucho antes a la casa de la abuela.


Cambio de escenario, que debe aparecer ahora partido en dos, simulando el interior y exterior de la casa de la abuela. En el interior vemos un salón, con una cama en uno de los extremos.

Aparece el lobo, cansado, y dirigiéndose a la puerta, toma una nota que hay prendida en la puerta. En voz alta, lee:
 LOBO: He tenido que acudir a visitar a mi hermana enferma. Volveré dentro de dos días.
 Baja la nota, y de nuevo, mirando al tendido y con aire reflexivo habla: Pues no me pienso dar por vencido, seguro que hay otras opciones…

El lobo parece rodear la casa y desaparece de la escena, vuelve a aparecer dentro de la casa

LOBO: Menos mal que se dejaron una ventana entreabierta. Y ahora, ¿qué puedo hacer? (Pasea por la casa, rebusca en varios sitios y finalmente encuentra un camisón y un gorro de dormir, de nuevo mirando al público, habla): Quizá pueda hacerme pasar por la abuela y conseguir convencer a Caperucita de que tiene que cuidar el bosque.

El lobo se viste con las ropas y se mete en la cama. No transcurren ni unos segundos cuando llaman a la puerta.

LOBO (con voz de falsete): ¿Si?
CAPERUCITA: ¡Abuela! Soy tu nieta
LOBO: Pasa hija, pasa, estoy en la cama, un poco resfriada. 
Caperucita entra y se coloca al lado de la cama.
CAPERUCITTA: ¿Qué te pasa, abuelita?
LOBO: Tengo un resfriado terrible -
CAPERUCITA: Pues yo te noto muy rara, ¡qué ojos más grandes tienes!
LOBO: Son para verte mejor.
CAPERUCITA ¡Y qué orejas tan grandes tienes!
LOBO ¡Son para oírte mejor!
CAPERUCITA ¡Y qué boca tan grande tienes!
LOBO: Para poder hablar contigo de muchas cosas Caperucita.
Caperucita duda, parece extrañada, mira al tendido.
CAPERUCITA: Abuelita, me he dejado fuera la cesta con un regalo para ti
LOBO: ¡Pero si tienes ahí la cesta!

Caperucita ha salido corriendo, atraviesa la puerta, y todo el rato grita

 CAPERUCITA: ¡Socorro!, ¡socorro! - ¡un lobo quiere comerme, un lobo quiere comerme!

Aparece en escena un cazador. Lleva chaleco, canana,  gorro, botas… el atuendo completo. Muy decidido, se dirige al interior de la casa.
CAZADOR: No te preocupes pequeña, yo te salvaré

Entra decidido en la casa, apunta al lobo, que se había quitado el gorro y estaba de pie. Suenan dos disparos y el lobo cae fulminado. El cazador sal, y en voz alta, comenta:
CAZADOR Ese lobo ya no hará daño a nadie.
CAPERUCITA: Pues menos mal, yo voy a jugar un rato más por el bosque.

Y Caperucita camina por el escenario, pisotea unas flores, mete la mano en la cesta, rebusca y extrae un pequeño punzón. Lo usa para  grabar unas palabras en el árbol más cercano. Las palabra se leen con total nitidez: FIN.




Y por último, la creación de libros. La propuesta didáctica iría más encaminada a niños de segundo ciclo que, después de crear sus  "Limericks" (todos con temática animal), realizarían un trabajo del estilo de las siguientes fotos, para regalárselo a sus compañeros de primero de primaria. Seguro que a los pequeños les encanta, y los "mayores" se sentirán mucho más realizados al ver plasmadas sus pequeñas obras. Además fomentamos la unión entre los diferentes cursos del colegio.









1 comentario:

  1. El texto en verso me ha parecido estupendo. Al final el "absurdo" te ha inspirado :)

    Faltaría que dijeras para qué edades plantearías como ejemplo los dos últimos textos. Por lo demás están estupendos.

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