Quiero comenzar el articulo
resaltando que la lectura, el análisis y la investigación sobre el primer tema,
han conseguido que cambie de manera radical mi punto de vista sobre la manera
en la que creo que enfocaría la lectura en el aula (a nivel de selección, de
forma de trabajo e incluso de objetivos) y también han variado mis
conocimientos previos sobre textos literarios (a todas luces falsos, después de
la citada lectura). Dicho esto “metámonos en harina” y comencemos con el tema
propiamente dicho.
Empezamos
diferenciando literatura y paraliteratura. Aquí mi primer “chasco”. Un texto
literario y por ende un texto que debamos usar con nuestros alumnos debe
cumplir cuatro características fundamentales:
-Pertenecer a uno de los tres géneros
literarios (Narrativa, poesía o teatro)
-Ha de ser un texto de ficción
-La función lingüística
predominante será la poética
-Su primer objetivo ha de ser el
artístico.
Es este último punto el que más
me ha llamado la atención. Años de una educación centrada única y exclusivamente
en la instrucción y no en el propio aprendizaje hacen que siga encasillado en
ciertos modos de pensar a todas luces obsoletos. En mi época colegial, la
mayoría de las lecturas o tenían algún tipo de objetivo moralizante, o el
profesor se encargaba a continuación de ello. La búsqueda del desarrollo de la
imaginación o del propio placer de la lectura quedaban siempre en un segundo
plano. Quizá por eso el índice de lectores de la clase era más que deficiente.
He de decir con orgullo que este no era mi caso, pues en mi época de primaria
era un devorador de novelas de misterio (todavía recuerdo las discusiones con
mi madre cuando me negaba a bajar a la
playa para poder quedarme leyendo), nada que ver con los textos que leíamos en
clase. Veinte años después y tras tres años de carrera, comienzo a pensar que
un cambio en el enfoque y en la selección de textos podría haber mejorado ese
pobre índice de lectores.
Me gustaría comentar que,
también veinte años después, he vuelto de prácticas al colegio donde estudié, y
las cosas parecen haber cambiado bastante. He contemplado ilusionado como
muchos de los alumnos de mi clase afrontaban la lectura con alegría, y como
debatíamos en el aula sobre aspectos de algunas lecturas con la participación
de prácticamente todos los alumnos.
No puedo acabar este punto sin
recordar como el primer año de carrera, Carlos nos decía en su asignatura que
debíamos centrarnos en el aprendizaje de los niños, e intentar convertirnos en
su guía, fomentando el desarrollo integral de la persona. Educación y no
instrucción, repetíamos. Parece que puede aplicarse a todos los campos y
materias de la escuela, solo queda interiorizarlo y ponerlo de verdad en
práctica.
El segundo punto que también
desconocía es el que nos indica que para que un texto sea literario ha de ser
de ficción. Excluimos por tanto biografías, documentales escritos etc.
El
tema continua con un breve recorrido histórico, primero por la paraliteratura
infantil y después por su transformación y evolución a literatura:
Durante la edad media solo
encontramos textos paraliterarios. Es en el siglo XVII cuando Lope de Vega
escribe lo que se considera el primer texto realmente adaptado a la infancia,
sin carácter moralizador y con lenguaje adaptado (un villancico para su hijo).
Después de una investigación por
diferentes webs sobre Lope de Vega, no encuentro una referencia explícita a que
estos Villancicos sean el primer texto literario infantil, pero teniendo en
cuenta que solo encuentro unos escritos
por él, doy por hecho que son a los que se refiere el tema. Adjunto enlace a
una de ellas:
Y como curiosidad también, a una propuesta de trabajo de www.didactalia.com para una parte del villancico.
Este parte del villancico se
canta aún hoy, pues puede considerarse una nana a cualquier bebé.
En los siglos XVIII y XIX podemos
destacar a Perrault, que escribe relatos basándose en historias que oía contar
a la nodriza de su hijo (Caperucita, La Cenicienta, El Gato con botas…)
Y a Rosseau, que escribe
“Emilio”, tratado de educación precursor de la Escuela Nueva, a cuya sombra surgen
infinidad de textos. Todos ellos, incluidos los de Perrault, con el mismo
problema: su amplia carga moralizante y didáctica.
Si hablamos de nuestro país, el
problema es exactamente el mismo.
Es en Inglaterra (con “Robinson
Crusoe y “Las aventuras de Gulliver”), en Alemania (“Cuentos para niños” de los
hermanos Grimm) y especialmente en Dinamarca (Con Hans Christian Andersen)
donde aparecen los primeros “brotes verdes” de literatura infantil (vamos a
intentar olvidar cualquier tipo de connotación actual con lo de “brotes
verdes”, que si no, solo siento unas ganas irrefrenables de golpear el
ordenador)
Es en el siglo XX cuando
realmente se completa la transición. Cuando maestros, psicólogos y autores
piensan en el libro como una fuente de placer para el niño. Especialmente en la
segunda mitad de este siglo, encontramos libros con personajes que el niño
puede identificar, y disminuye drásticamente el carácter moralizador para dejar
paso al lado más artístico. Además los libros se adaptan de verdad a las diferentes
etapas de la infancia.
Actualmente, la literatura
infantil supone un mercado editorial muy importante. SM y su colección “Barco
de Vapor” son pioneros en este aspecto.
El bloque continúa hablando de los tres tipos de textos de literatura infantil, de
modo que nos detendremos también en ellos.
TEXTO TEATRAL
El grandísimo olvidado por
todos: Maestros, alumnos y editores. Puedo dar fe de ello de manera personal. En mi época de estudiante, durante mi periodo de prácticas,
consultando a mis padres (directores de colegio durante más de 30 años) y a mi
mujer (maestra desde hace más de 8) solo he encontrado una referencia a
alguna actividad en el aula referente a un texto teatral (una escuela de teatro
que se está implantando en el tercer ciclo de educación primaria en el colegio
de mi mujer)
Excluyo las pequeñas danzas,
bailes o las mini representaciones navideñas o de fin de curso que si son
utilizadas en casi todos los colegios, pero que no considero que tengan detrás
el suficiente contenido pedagógico.
¿Y por qué no hacer teatro en la
escuela? ¿Por sus carencias pedagógicas o por el exceso de trabajo para el
profesor? Tristemente tiendo a pensar más en la segunda opción.
No pensemos en formar actores,
sino en emplear el teatro como un arma educativa más. Fomentar la cooperación,
pero también el desarrollo de la imaginación, la mejora de la lectura, la
entonación, la comprensión y la perdida del miedo a la exposición pública son
algunas e las grandes ventajas de representar una obra teatral. Sin olvidar,
claro, el aspecto motivante de un trabajo completamente nuevo y diferente para
el alumno..
En el siguiente enlace podemos
encontrar un artículo muy extenso sobre las ventajas del teatro en educación
primaria. Me gusta como resalta la función del teatro como precursor de valores
cívicos y humanos, casi perdidos en la sociedad actual.. El artículo es
extensísimo, pero para el tema que nos atañe, merece la pena la lectura del
apartado C del capitulo II.
LA POESÍA DE AUTOR
Aunque estamos delante de un
tipo de texto marginado como el teatral , he de decir que en mi experiencia
como estudiante, si recuerdo el trabajo de la poesía. Tanto de la métrica como
de la rima. Ramón, nuestro profesor de lengua, nos hizo incluso componer
sonetos, y, si bien mi recuerdo de dichas actividades es muy agradable, visto
ahora y con otra perspectiva, el trabajo de la poesía fue mínimo y muy
encasillado. La posibilidad de trabajar versos sin rima, por ejemplo, ni
siquiera se contempló..
Actualmente, Gloria Fuertes nos
ha enseñado como la poesía puede servir de vehículo a la enseñanza.
“...Un niño con un libro de poesía en las manos nunca
tendrá de mayor un arma entre ellas…”
Para esta y otras citas, además
de toda su poesía y literatura, muy interesante su página web:
LOS
CUENTOS Y NOVELAS DE AUTOR
Los
más utilizados en el aula. Permiten al niño identificarse con “él” o “los
protagonistas”.
Cabe
resaltar que un buen libro o novela de autor debe, lo primero, tener muy en
cuenta la edad para la que está escrito; el protagonista debe evolucionar con
el niño, tanto a nivel intelectual como de vocabulario, intereses o contexto
social.
Dentro
de la etapa de primaria, encontramos tres fases diferentes que seguramente
atravesarán nuestros alumnos:
-Hasta
los 7 años hablamos de razonamiento pre-lógico
-De 7 a 10 años, pensamiento
lógico caracterizado por la imaginación, la imitación de los personajes y los
deseos de socialización.
-A
partir de los 10 años se acepta la realidad, pero se busca también la utopía,
la libertad…además de ciertos tintes más macabros, con atracción por la violencia y la sangre.
A parte
de estar adecuado a la edad y al momento psicológico del niño, el protagonista
debe fomentar la maduración en tres campos concretos: Interiorización del yo,
inserción social y desarrollo
lingüístico. Al primer objetivo contribuirá la imaginación que el texto sea
capaz de estimular. A la inserción social, ayudará que el relato sea un reflejo
de la sociedad actual, donde el niño se va reflejado y capacitado para
incluirse dentro de un grupo, En cuanto al desarrollo lingüístico, buscaremos
textos entendibles, pero con palabras nuevas que amplíen su vocabulario.
Por último, el desarrollo del tema
se centra en el análisis que debemos realizar para ofrecer la lectura de un
libro a nuestros alumnos en nuestra futura docencia.
El
punto fundamental es muy claro, debemos dejar a un lado nuestras preferencias y
los aspectos teóricos, para elegir en función de nuestros alumnos. Debemos
ajustarnos a su realidad personal, social y a sus gustos, solo así
conseguiremos un porcentaje importante de futuros lectores.
Recuerdo
hoy con desagrado como en primaria me costaba leer los libros que “recomendaba”
el profesor, y sin embargo como “devoraba” toda la colección de “Alfred
Hitchcock y los tres investigadores” o la banda “PAKTO” . Dejo imágenes de los dos libros de los que guardo mejor recuerdo.

El artículo está muy bien. Para que esté perfecto, debes concretar lo que tendrás en cuenta a la hora de seleccionar los libros para tus futuros alumnos (los elementos del análisis que has realizado) e incluir las webs prácticas para el maestro como se indica en la guía práctica de la asignatura.
ResponderEliminarCuando he leído que te encantaba leer novelas de misterio en tu infancia, no he podido evitar recordar la mía y los maravillosos momentos que pasé con Júpiter, Pete y Bob... los tres investigadores, mi lectura favorita sin lugar a dudas entre los 10 y los 13 años... hasta el punto que mi profesora de historia me quitaba los ejemplares de Los tres investigadores porque los leía en clase por debajo del pupitre en lugar de atender a sus explicaciones. Me ha enantado ver, al final de tu artículo, la portada del Misterio del círculo mágico. Aún conservo los libros en papel... aunque se los he "cedido" a mi sobrino con la esperanza de que le gusten tanto como me gustaban a mí. También he conseguido reunir casi toda la colección en PDF así que, si quieres alguno de los libros en formato digital, no tienes más que pedirlo :D